También dice muchas cosas que no son ciertas. Parece que si te quitas el azúcar, vaya a desaparecer el cáncer, y las células tumorales se alimentan igual de grasa y glucógeno.
El doctor Valentín Fuster suele resumir el riesgo de infarto en 7 factores principales, muy centrados en el estilo de vida y los factores modificables. Los enumera con frecuencia en charlas y publicaciones divulgativas:
Tabaquismo
Es uno de los factores más dañinos: multiplica el riesgo de infarto y acelera la aterosclerosis.
Hipertensión arterial
La “asesina silenciosa”. Daña las arterias durante años sin dar síntomas claros.
Colesterol elevado (especialmente LDL)
Favorece la formación de placas de ateroma en las arterias coronarias.
Diabetes mellitus
Aumenta mucho el riesgo cardiovascular y suele coexistir con otros factores.
Obesidad (especialmente abdominal)
Está ligada a inflamación crónica, diabetes, hipertensión y dislipemia.
Sedentarismo
La falta de ejercicio regular es un factor de riesgo independiente, incluso en personas delgadas.
Estrés crónico y factores psicosociales
Estrés mantenido, ansiedad, depresión o falta de control emocional influyen claramente en el riesgo cardiovascular.
Mensaje clave de Fuster:
Más del 80–90 % de los infartos son prevenibles actuando sobre estos factores, especialmente desde edades tempranas.