A mí me llega el depósito de diesel que eché en moewe por los 1,45 hasta que bajen el IVA y probablemente acaben los bombardeos ![]()
Asin que hasta después de Semana Santa ni nervioso por el precio tras más de 1.100km recorridos.
Supongo que la subida de precios no es la causa principal. Ya pronto vamos a ver el pescado y la buena comida, a través de la tele o en los restaurantes para turistas.
Parece que vamos a adelgazar de nuevo.
https://www.eleconomista.es/retail-consumo/noticias/13882616/04/26/el-sector-alimentario-avisa-no-podremos-contener-la-inflacion-durante-mucho-tiempo.html
La ternera para los ricos que, para los pobres ya están las legumbres y la harina de gusanos. Tiempo de rojos, hambre y piojos.
El Puchero, menú de postguerra.
Comida saludable que dicen el los centros de enseñanza.
Con pan, vino y aceite de oliva sobrevivieron en la postguerra los familiares de mi madre.
Llegaron casi todos a los 80.
Me acuerdo hace 10 años, en la Feria de La Habana. Había uno que se forraba vendiendo frascos de lentejas. Los filetes allí, ni los olían.
El lunes es el día más barato para repostar:
Los fines de semana suben los precios entre 5 y 10 céntimos.
Ayer, el Valencia Basket hizo historia entrando en la Final Four, y derrotando al equipo con el mayor presupuesto de Europa, y la peor Educación.
Su capitán, Josep Puerto, saliendo del estadio con su flamante cochazo, es desde hoy, nuestro nuevo ídolo del lonchafinismo:
Julen Guerrero estuvo yendo a entrenar unos cuantos años con un Golf diesel mientras otros recién ascendidos, lo primero que hacían era comprar un coche caro para impresionar. El primero es leyenda viva del Athletic club, los otros no duraron en primera más de dos temporadas.
Cuando empieza el calor, subimos la luz.
Fdo. El Gobierno de los pobres.
Los taxistas se miran mucho el consumo. Con un conductor que no mire como conduce, quizás, pero no creo que lo que dice ya se pueda aplicar a la mayoría.
John Rothschild escribió un excelente libro, The Davis Dynasty (John Wiley & Sons, 2001), que relata cómo Shelby Cullom Davis, su hijo Shelby M. C. Davis y su hijo Christopher Davis construyeron un negocio de inversiones que ha prosperado durante tres generaciones. La riqueza de la familia se construyó no solo mediante astutas selecciones de acciones, sino también mediante una frugalidad extrema. Cuando entrevisté a Christopher Davis, me contó que su abuelo, Shelby Cullom Davis, «consideraba que gastar era inmoral». En una ocasión, cuando Christopher tenía unos trece años, estaba caminando por Wall Street con su abuelo y tuvo la osadía de pedirle 1 dólar para comprar un perrito caliente. Su abuelo se negó, explicándole cómo «ese dólar se convertiría en 1.000 dólares si yo lo invirtiera como él y viviera tanto tiempo».
El padre de Christopher, Shelby M. C. Davis, heredó este desdén por tales impactantes muestras de extravagancia: «Si yo estaba saliendo con alguien que a mi padre no le gustaba, él decía: “Es una gastadora”».
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(Desde luego que si a su abuelo el Sr. Shelby le tocó vivir tiempos difíciles en su infancia , adolescencia y posterior seguramente eso condicionó su posterior relación con el dinero…ya explica muy bien esto Morgan Housel en su libro :La psicología del dinero).






