Llevo un tiempo dándole vueltas a una idea que me parece interesante para entender algunos de los problemas que atraviesan las sociedades occidentales, especialmente en Europa y, en particular, en España.
Me pregunto si parte de lo que interpretamos como un declive económico, institucional o cultural no tendrá también una dimensión menos visible: la pérdida progresiva del sentido de comunidad, de la responsabilidad individual sobre lo que compartimos y de la capacidad de organizarnos para resolver problemas sin esperar siempre a que otros lo hagan por nosotros.
El punto de partida es Alexis de Tocqueville (ya se trató en el blog aquí Geopolitica - nº 392 por inmunizado ) y sus reflexiones sobre la sociedad estadounidense en La democracia en América, publicada en el siglo XIX. Me interesa especialmente su observación sobre la importancia de las asociaciones civiles, la participación local y la capacidad de los ciudadanos para organizarse y actuar sobre su entorno.
Pero esta cuestión me lleva también a otras preguntas: ¿qué ocurre con el capital social cuando dejamos de confiar en los demás? ¿Cómo afecta la inmigración a la cohesión de una sociedad cuando no existen mecanismos suficientes de integración? ¿Qué sucede cuando las instituciones dificultan que los ciudadanos tomen la iniciativa? ¿Y qué consecuencias puede tener todo esto para el emprendimiento, la innovación y la prosperidad a largo plazo?
No tengo una conclusión cerrada, pero sí la sensación de que estos asuntos están más relacionados de lo que normalmente pensamos.