En 1993, Michael Jordan bromeó diciendo que necesitaría un contrato de 300 millones de dólares (614 millones de dólares actuales) para volver a la NBA tras su retiro.
En aquel momento, sonaba absurdo.
Pero cuando MJ anunció su “regreso” en 1995, el efecto dominó fue una explosión económica sin precedentes en el deporte:
Ingresos estimados de 3.100 millones de dólares para Nike
Aumento de 2.000 millones de dólares en acciones vinculadas a MJ
Los precios de reventa de las entradas de los Bulls se dispararon 75 veces
Se vendieron 9 millones de unidades de merchandising de MJ en tan solo 12 horas
Un fanático incondicional incluso vendió su casa para comprar un asiento en primera línea de cancha de 80.000 dólares para su partido de regreso ¿Esa supuesta “ridícula” demanda de 300 millones de dólares a mediados de los 90? El impacto económico real del regreso de Jordan ascendió a miles de millones, lo que lo convierte en el mayor retorno de la inversión en la historia del deporte.